De la demanda por el derecho a voto a la de una despenalización del aborto. De la resistencia colectiva contra la violencia estatal a la defensa conjunta contra el femicidio. El feminismo de nuestros días es heredero de un histórico proceso librado por distintas mujeres y organizaciones, al que nos acercamos acá bajo la mirada de algunas de sus más recientes sostenedoras.

La lucha de las mujeres feministas no es un asunto nuevo. La propagación del feminismo en todo Chile, Latinoamérica y el mundo, se ha dado gracias a valientes mujeres que histórica e incansablemente han exigido ser escuchadas y respetadas en sus derechos.

Las feministas chilenas de nuestros días son herederas de aquellas que en el siglo XIX enfrentaron sin miedo a un Estado que se decía laico, pero que en la práctica estaba lejos de serlo. Alzaron la voz ante una sociedad profundamente católica que las restringía en todo ámbito y las condenaba a un rol social predeterminado.

Sárraga, Caffarena…

Belén Sárraga, española y reconocida feminista, visitó Chile en 1913, pocos años después de la matanza en la Escuela de Santa María, en donde además de trabajadores, murieron muchos niños y mujeres. Su llegada revolucionó a las mujeres de la época que escucharon sus charlas sobre ser libre pensadoras y no asumir como propio el catolicismo y conservadurismo de la época. Sárraga motivó la creación de los primeros centros feministas en nuestro país.

Más tarde, durante el siglo XX, la abogada y jurista Elena Caffarena dedicó su vida a la lucha por los derechos sociales y la emancipación de las mujeres. Su rol como abogada fue clave para conseguir el derecho voto. Junto a Flor Heredia, redactó el proyecto de ley que finalmente fue promulgado en 1949 por el presidente Gabriel González Videla.

“En ese tiempo la separación Iglesia-Estado era una bandera de lucha. Hay luchas por el divorcio, el voto, el aborto, derechos civiles y políticos, todas luchas emancipatorias de las mujeres. Elena Caffarena fue la impulsora de todos estos movimientos y abogó fervientemente por los derechos de la mujer”, relata Soledad Rojas, Coordinadora Nacional de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres.

Más tarde, durante la dictadura de Augusto Pinochet, el movimiento feminista tomó aún más fuerza debido a los terribles atropellos a los derechos humanos que se vivieron en esa época. Caffarena continuó en pie de lucha. Su casa era ocupada como centro de operaciones, reuniones feministas y de disidencia transversal.

Según los antecedentes históricos recogidos por Memoria Chilena, cuando su hogar fue allanado por militares, la abogada se mantuvo incólume y les dijo: “Miren muchachos, yo voy a estar en mi pieza y no quiero ser molestada. Les recomiendo que antes de quemar los libros, los lean”.

Soledad Rojas detalla que “en los años 80’s ,en plena dictadura, se produjo un gran proceso de desarrollo de la conciencia feminista en las mujeres de esa época. Se organizaron en torno a los derechos humanos y muchos otros ámbitos. A partir de ahí empezó una lucha más directa por la autonomía”.

Herederas del feminismo histórico

La agrupación “Pan y Rosas Teresa Flores” lleva su nombre en honor a años de lucha, tanto a nivel nacional como internacional. El lema de Pan y rosas surgió entre trabajadoras de fábricas de textil en Nueva York, que protestaron masivamente por mejores condiciones laborales. Batallas que incluyen la que dio origen a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, cuando en 1908, en medio de una huelga, 146 de estas trabajadoras murieron producto de un confuso incendio.

Teresa Flores, en tanto, acompaña a Pan y rosas en honor a la dirigenta obrera chilena que creó los centros femeninos Belén de Sárraga en 1913, en el norte salitrero. Además, organizó la sección femenina en el Partido Obrero Socialista y fue la primera mujer que dirigió la Federación Obrera de Chile.

Bárbara Brito, dirigenta feminista y militante de “Pan y Rosas”, explica que “en el 2009, cuando nos levantamos como organización, no estaba sobre la mesa el problema de género, era más tabú. El tema del aborto y la violencia hacia la mujer se veía en el terreno de lo privado”.

Agrega que “cualquier crítica que hacíamos desde la perspectiva de la mujer -ya sea desde la libertad sexual, temas de acoso o violencia- nos decían que nos estábamos metiendo en la vida personal de los demás”. “Cargamos con esa crítica durante muchos años”, recuerda.

En Chile el camino hacia abrir las barreras entre lo público y lo privado se ha producido lentamente. El dicho “la ropa sucia se lava en casa” se aplica en todo sentido. Quizás el ejemplo más brutal y sintomático es constatar que no pocas veces, cuando un hombre violenta a una mujer en la vía pública, todavía son pocos los que intervienen para frenar al agresor.

En nuestro país las leyes aún no se hacen cargo completamente de la violencia que sufren las mujeres y muchas veces el Estado simplemente las deja a la deriva. “Los femicidios no son un fenómeno natural, son el último eslabón de una cadena de violencia. Creemos que es urgente una ley que amplíe lo que se entiende como femicidio. Ahora es solo conyugal y es necesario que se conciba como todo crimen de odio hacia la mujer, solo por ser mujer”, exige en ese sentido Bárbara Brito.

Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres

“Todas hemos sufrido violencia, a todas nos han agarrado el poto en la calle, a todas nos han discriminado, pero ha estado tan naturalizado que muchas mujeres no lo ven”, dice la Coordinadora Nacional de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, Soledad Rojas.

Esta organización ha participado activamente desde hace 10 años en la discusión sobre la violencia de género. Fueron las primeras en realizar una investigación sobre femicidios en Chile y las creadoras de la emblemática campaña ¡Cuidado! El machismo mata, aquella que definitivamente generó un punto de inflexión en la discusión sobre la violencia hacia las mujeres en nuestro país.

“El año 2002 hicimos la primera investigación sobre femicidio. Fue muy importante y polémico, la palabra femicidio fue ridiculizada por algunos analistas, pero eso no quitó que por primera vez se diera cuenta de la direccionalidad de la violencia, que las agredidas son mujeres. A partir de ese hito, el 2006 hicimos la campaña Elmachismo mata“, explica Rojas.

“Ya cumplimos 10 años y puedo afirmar que la campaña ha sido relevante a nivel nacional. Ha mostrado distintos ámbitos de la violencia hacia las mujeres que han sido naturalizados durante siglos. Además, la Red siempre va profundizando con charlas y talleres, no nos quedamos solo en el eslogan, hacemos reflexiones más profundas”, agrega la Coordinadora.

La Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres ha realizado diversas manifestaciones públicas en rechazo a la poca protección que existe hacia quienes sufren violencia de género. Protestas que han provocado gran interés público por su creatividad y potentes mensajes.

“Nuestra prioridad es desnaturalizar y erradicar la violencia, que es un problema social. Más allá de las palabras, desde la agenda política pública, no hay una compresión profunda de la problemática. Hasta Carabineros y la Armada han sido acusados de casos de acoso y abuso sexual”, enfatiza Rojas.

“La política pública no se ha hecho cargo del problema. Falta real conciencia, nos queda un largo camino por delante. Estamos hartas de la misoginia, las descalificaciones y agresiones”, agrega la activista.

Miles Chile

Desde otro frente del feminismo, la organización Miles ha buscado crear conciencia y promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, junto con enfatizar en la dignidad y respeto que todas merecen.

“Nos preocupa el aborto, tuvimos la mala noticia de que el Gobierno la sacó de sus prioridades legislativas. Por otro lado, creemos que se necesita una nueva Constitución, que incluya los derechos sexuales y reproductivos”, declara Claudia Dides, socióloga y Directora Ejecutiva de la entidad.

En este contexto, Miles -que constantemente ha buscado salvaguardar la dignidad y libertad de las mujeres- durante el Festival de Viña protagonizó una comentada polémica por pedir que Maluma no cantara la sexista canción “Cuatro Babys”.

“Mucho hemos avanzando para llegar a un momento donde al menos relativamente se respete la dignidad de las mujeres. Para avanzar a la igualdad total, debemos cuidar y proteger lo ya conquistado. Ni el humor ni el canto ni ninguna expresión artística o de espectáculo puede dar espacio a discursos misóginos”, declaró Dides en esa instancia.

La petición generó un gran debate social. El cuestionamiento a letras sexistas no es común y, por lo general, se aceptan sin ningún análisis previo. Una realidad que da cuenta de la profundidad y amplitud de prácticas como el machismo y la misoginia, y de la necesidad de las organizaciones de abarcar múltiples y diversos ámbitos de la cotidianidad en la discusión sobre la violencia de género.

Sin perjuicio de eso, la agenda de prioridades de la organización está marcada principalmente por un punto de vista legal y político. “Buscamos el reconocimiento de las mujeres como sujetos de derechos en diferentes ámbitos: en las isapres que las discriminan, las injusticias de género en las pensiones y su poca participación política. Creo que la ley de cuotas es insuficiente”, expresa la directora.

“Nuestro feminismo se caracteriza por buscar la igualdad, la equidad y ser anticapitalista, de todas maneras. No estamos de acuerdo con una sociedad neoliberal, donde priman las visiones consumistas y de propiedad privada como la única manera de ver el mundo. En Chile hay muy poca discusión sobre el tipo de Estado que necesitamos”, agrega Dides.

Kena Lorenzini: zoom al feminismo

Kena Lorenzini -reconocida activista, fotógrafa y psicóloga feminista- ha sido una testigo privilegiada de la evolución del feminismo entre las mujeres, proceso que se ha expresado -dice- tanto en su cambio de mentalidad como en sus cuerpos y libertades propias.

“Antes a las mujeres se les fotografiaba detrás del marido, como un retrato, y paradas a modo de adorno. Entre los 80’s y 90’s, la situación cambia y las mujeres comienzan a ser fotografiadas en la lucha y el activismo, dejaron de ser una mujer pieza parada y se transformaron en seres activos, hasta llegar a utilizar sus cuerpos para manifestarse”, relata Lorenzini.

La fotógrafa, también colaboradora en su calidad de psicóloga en la Corporación Humanas, ha participado en diversos trabajos visuales sobre violencia de género, como lo hizo durante la dictadura cívico-militar y, de manera más reciente, en el proyecto “Ofrendas fotográficas contra el femicidio”. En él, junto a otras ocho mujeres, reflexiona desde el lente sobre el femicidio, a partir de sus posibles causas, su naturalización y testimonios de casos chilenos.

Sin embargo, Lorenzini tiene una visión crítica respecto a cómo desde el ámbito político se han recogido y abordado las demandas del feminismo en Chile, dando cuenta de una mirada reduccionista y paralizadora del urgente proceso de cambios. “He conversado con senadores que responden respecto al feminismo, que sus mujeres mandan en la casa, lo que me molesta muchísimo porque son estos los parlamentarios que deben legislar sobre violencia de género y no lo entienden”. En lo político -concluye- “el feminismo ha fracasado por culpa de la élite”.

En ese sentido, la activista explica que “los opositores difícilmente van a entender lo que es el feminismo. Su antagonista es el machismo, que se caracteriza por ser opresor”. La psicóloga postula que “por un lado, nuestro movimiento se ha fortalecido y cada día se toma más en consideración, pero a la vez hay una oposición mucho más agresiva”.

“Hay mucho escrito de que estamos en igualdad, pero en lo sustantivo no es real”, finaliza Lorenzini.

Vasti Abarca