Compañeros y compañeras:

En América Latina, los revolucionarios no podemos hablar de nuestras luchas sin sabernos antes vástagos del ejemplo que nos diera la revolución cubana.

Muchos de los aquí presentes se sienten orgullosos de haber vestido el verde olivo como lo hizo en la gesta libertadora Fidel, comandante americano que abrió los brazos a jóvenes latinoamericanos que muchas veces abandonaron sus propias metas, para construir el sueño colectivo.

La resistencia a la dictadura que en Chile asumieron los revolucionarios, combatientes internacionalistas y el brazo armado del pueblo, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, contó con el abrazo solidario de la Cuba revolucionaria.

Hoy que conmemoramos el 33 aniversario del Frente, nos vienen muchas anécdotas a la memoria, pero la desaparición física de Fidel, nos hace recordar que él, junto a su pueblo, no sólo extendieron su abrazo a las familias chilenas que vivieron el exilio en Alamar o los internacionalistas, sino a otras familias de otros pueblos, gesto que ha impregnado en nosotros un compromisocon la revolución cubana que va más allá de una época.

Con la caída de la Unión Soviética, algunos compañeros y organizaciones revolucionarias en el mundo renunciaron a la utopía que movilizó millones de mujeres y hombres en pos de construir un mejor futuro para la humanidad.

No obstante Cuba y Fidel, siguieron de pie dando un ejemplo histórico de resistencia contra el aislamiento y un bloqueo impuesto por la mayor potencia del mundo que hasta el día de hoy busca asfixiar a este pequeño país caribeño.

Con la victoria del comandante Hugo Chávez en Venezuela parecía que el sueño de Fidel de una América Latina unidad, se iba haciendo real, con la firma Alba, con la Celac, con el Mercosur, con Bolivia, Ecuador, Nicaragua y países que potenciaron la integración regional junto a Brasil, Argentina, Paraguay, El Salvador, Honduras.

Este aniversario del Frente, se enmarca no sólo en la desaparición física del comandante Fidel, sino que también en el marco de una restauración conservadora que se sellacon el avance de la derecha en la región, la creciente ola de ultraderechiso en Europa y la victoria de Donald Trumphoy presidente electo de Estados Unidos.

En este contexto se hace imprescindible fortalecer la solidaridad con el proceso revolucionario cubano y con su pueblo.

Hoy más que nunca debe prenderse la llama del internacionalismo y alzar nuevamente la voz de la resistencia, teniendo siempre presente lo que señaló Fidel respecto a que hoy, nuestro campo de batalla está en las ideas.

Son nuestros enemigos de siempre el imperialismo, el egoísmo, la ambición, pero no menos enemigos la desidia, el desánimo, la desilusión. Por eso necesitamos energía y alegría, hacer de nuestra experiencia, una fuente de luz y conocimiento que impregne a las nuevas generaciones.

No podemos seguir viendo como en Venezuela el imperialismo y la escuálida oposición, junto a los medios de comunicación estrangulan al pueblo del libertador, mientras permanecemos de brazos cruzados.

Hace 33 años, la libertad movilizó a nuestro pueblo y alzamos las armas contra el tirano. En esta lucha cayeron compañeros como José Valenzuela Levi, Ignacio Valenzuela, Cecilia Magni, Raúl Pellegrini y muchos más.

Con el ejemplo de ellos y ellas debemos seguir en pie de lucha y superar nuestras diferencias en pos de la unidad entre revolucionarios, en pos de la organización, es pos de la solidaridad con Cuba y Venezuela que hoy más que nunca deben contar con nuestro apoyo incondicional.

Este 33 aniversario, no debemos tomarlo como un encuentro de excombatientes, sino la reafirmación de nuestro compromiso con la historia y la vida. Quienes están aquí no vinimos sólo por el abrazo del compañero y compañera que no veíamos hace tiempo, ni sólo a recordar las anécdotas de nuestra lucha revolucionaria, estamos aquí para decir que ¡seguimos siendo combatientes!, pues ser combatiente revolucionario y antifascista no va en un carnet, no va en el uniforme, va en el compromiso con la lucha y -a lo menos-, en el tener decoro y no criticar cómodamente a quienes no bajaron jamás las banderas de lucha.

Con ejemplo de Fidel que este año nos abandonó físicamente, seguimos en combate, pues Fidel como Chávez, son hoy hombres multiplicados en nosotros.

 

¡Seguimos en combate, hasta la victoria siempre!