Evo Morales condena la ‘obsesión golpista’ del secretario de la OEA contra Venezuela, quien ahora pide sanciones ‘más duras’ contra el país sudamericano.

“Condenamos trasnochada obsesión golpista” del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, contra el Gobierno de Nicolás Maduro, ha aseverado este domingo el presidente de Bolivia.

En su cuenta en la red social de Twitter, Morales ha resumido que Almagro pidió “endurecer sanciones contra Venezuela” después de que fracasó su plan para provocar “una intervención” contra el país bolivariano.

El mandatario boliviano ha reprochado que Almagro haya utilizado a la OEA en beneficio de sus intereses personales buscando sus planes golpista e intervencionista contra los países que no coinciden con sus ideas.

“Almagro, por decisión personal, utilizó la OEA para golpismo e intervencionismo, eso es estar al servicio del imperialismo”, ha explicado.

El diplomático uruguayo, acérrimo opositor de Maduro, aplaudió el sábado las acciones que están haciendo Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y otros países de la región contra Venezuela como medida de presión.

Al mismo tiempo, aseguró que “el mecanismo de sanciones es uno de los más efectivos para forzar una negociación que pueda dar resultados” en el caso de Venezuela, afectado por una crisis política entre el Gobierno, presidido por Maduro, y la derecha opositora.

Después de que la “opción militar” del presidente de EE.UU., Donald Trump, con la que amenazó a Venezuela, no recibió el visto bueno de los países del hemisferio, los adversarios del Gobierno de Caracas, entre ellos, el mismo Washington pusieron en su agenda la opción de las sanciones para presionar a Maduro.

El 25 de agosto, Trump impuso “fuertes sanciones económicas” a Venezuela y el viernes el bloque europeo advirtió que se dispone a discutir “en los próximos días” la imposición de sanciones a Venezuela, como una de las opciones de presión sobre el Gobierno venezolano para buscar una solución a la crisis política que afronta el país suramericano.

Las presiones a Caracas han aumentado desde que el Gobierno venezolano celebró la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que funge desde agosto, proceso que la UE, EE.UU. y algunos países latinoamericanos no lo reconocen.