Dicen que se les discrimina, pues no se les permite acceder a beneficios por edad o enfermedad, a pesar de que se encuentran cumpliendo condenas en un penal especial. En realidad, están detenidos en el tiempo, no se han enterado que la dictadura terminó hace más de 27 años, y como sus hijas en el mentado video montaje, creen que la acción de la justicia es una especie de venganza, pero la verdad es que a ellos nunca los ajusticiaron, si así hubiese sido, no estaríamos discutiendo esto.

Los reos de Punta Peuco, personas condenadas por crímenes contra la humanidad, es decir graves violaciones a los derechos humanos cometidas, en este caso, durante la dictadura cívico-militar, en contra de chilenos y chilenas por motivos políticos, han vuelto a su arremetida para lograr beneficios carcelarios que logren devolverlos a la comodidad de sus hogares.

Era obvio que esto se veía venir, con Etchecolatz cumpliendo reclusión domiciliaria en Argentina y el indulto de Fujimori en Perú, el triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales chilenas ha reavivado la esperanza de conseguir un trato similar. El contexto les favorece sin duda, nuestra región está viviendo una regresión en cuanto a los avances y conquistas que los procesos de verdad y justicia habían logrado en los últimos veinte años.

Se viene un tiempo de negacionismo y revisionismo que pondrá en duda el sentido común alcanzado sobre la verdad –jurídica y social– de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la dictadura. Los reos de Punta Peuco lo saben, y creen que este nuevo contexto juega a su favor.

La estrategia se había iniciado mucho antes, la solicitud de beneficios carcelarios o conmutaciones de pena, es una de tantas acciones de este nuevo clima, recordemos el “video del perdón”, montaje comunicacional orquestado por las hijas de victimarios al mejor estilo de la dictadura; la “misa del perdón”, en la que participaron representantes de la Iglesia católica; los llamados a la “contextualización histórica” que hacen ex militares, desconociendo que se los juzga por sus acciones y no por sus motivaciones; la candidata UDI que aseveró que Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas se habían quemado a sí mismos, tomando por cierto otro montaje (esto no es nuevo, a las juventudes de la UDI las adoctrinan en la mentira y la propaganda, o ¿no se acuerdan del dirigente de las juventudes detenido en Venezuela que dijo que ese calvario había sido como cuando su abuelo estaba en las listas del Plan Z? ¡!), y así para adelante.

Esto no va a disminuir, ni se va a detener, las estrategias judiciales seguidas para conseguir los beneficios apelan ahora a las normas internacionales en resguardo de la tercera edad. Dicen que se les discrimina, pues no se les permite acceder a beneficios por edad o enfermedad, a pesar de que se encuentran cumpliendo condenas en un penal especial. En realidad, están detenidos en el tiempo, no se han enterado que la dictadura terminó hace más de 27 años, y como sus hijas en el mentado video montaje, creen que la acción de la justicia es una especie de venganza, pero la verdad es que a ellos nunca los ajusticiaron, si así hubiese sido, no estaríamos discutiendo esto.

Como desconocen que estamos en otra época, donde se supone prevalece el Estado de derecho, no se dan por enterados de los requisitos y condiciones necesarias para acceder a los beneficios, como son el arrepentimiento y la colaboración con los procesos judiciales aportada información que, al menos, pueda contribuir a esclarecer los crímenes y encontrar a los detenidos desaparecidos.

En cambio, suponen que la información es una “moneda de cambio” no un requisito. Así lo ha expresado Raúl Meza, uno de los abogados que los representa, no están dispuestos a dar información “gratis”. Ese es el honor de los honorables soldados, decir la verdad nunca es un valor, por el contrario, es una moneda de cambio cuyo precio depende de lo que puedan ganar con ella, creen que esto se trata de algo así como “delación compensada”, ya lo había propuesto la UDI hace años atrás en todo caso.

La justicia les alcanzó tarde, y es por ello que envejecen y mueren en prisión, no porque las condenas sean realmente ejemplares, los que acumulan altas cantidades de años es por la sumatoria de sentencias, principalmente. Y mientras no colaboren, ni se arrepientan, el encierro seguirá siendo un justo destino.

 

Por Loreto López G